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Qué pasa con la implementación de la Educación Sexual Integral hoy: entrevista a Valentina Jara

En la mañana de Café Oxígeno acortamos distancias y nos comunicamos con Valentina Jara, Lic. en Letras y Profesora en el Escuela Industrial Superior de Santa Fe, para conversar sobre la implementación de la Educación Sexual Integral en las Instituciones Educativas hoy.

Aunque la Educación Sexual Integral esté contemplada en la Ley desde el año 2006, en las curriculas de muchas Instituciones aun no ha dado señales. “Creo que aun no se sabe concretamente cómo abordar este Proyecto -comienza explicando Valentina, desde su experiencia en las aulas- se sigue trabajando esta materia desde la cuestión anatómica cuando en realidad el Proyecto de ESI contempla muchas otras dimensiones que necesitan si o si de un trabajo interdisciplinario. La resistencia de algunos docentes tiene que ver con que no se sienten capacitados para llevar adelante este Proyecto, porque no saben como explicar algunas cosas”.

La carrera docente, hasta el día de la fecha, no incluye en su Plan de Estudios materias que se vinculen al abordaje de la Educación Sexual Integral. Sin embargo, desde hace muchos años comenzaron a dictarse cursos, posgrados y capacitaciones que ayudan a pensar la ESI en todas sus aristas y por sobre todas las cosas, a cómo trabajar estos conceptos con colegas de otras disciplinas, a través de talleres o clases conjuntas.

Valentina asegura que, afortunadamente, la implementación de esta Ley se convirtió en una demanda diaria por parte de los alumnos. “Son muy reflexivos al respecto, es un tema que está muy presente (…) La implementación de esta Ley vendría a resolver muchísimos problemas porque hoy las aulas, lejos de ser homogéneas en cuanto a los alumnos que forman parte de ellas, presentan una diversidad más que interesante que resulta necesario contemplar y visibilizar. Lo que suele pasar es que nos quedamos bastante cómodos con el femenino y masculino, porque nos parece lo más ‘natural’ en nuestra cultura. Pero empezamos a tener algunos conflictos dentro de las aulas, porque aparecen otras formas y con ellas, una necesidad. Es el contexto el que nos exige la implementación de la Educación Sexual Integral”, explica.

Muchas instituciones, para sortear las demandas, recurren a “clases especiales” sobre determinados temas, como bien puede ser: uso de anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, embarazo, entre otros. Esto sucede de manera circunstancial, con un curso particular y en tan solo una hora de clases. Pero, lejos de tratarse solamente de eso, el Proyecto de Ley propone en la concreción de clases/talleres específicos, sostenidos a lo largo del año, con tiempo suficiente de abordaje y, fundamentalmente, la consideración de otras vertientes que habitualmente no son tenidas en cuenta. “Entre estas otras cuestiones, aparece por ejemplo, la construcción discursiva de un género; cómo los medios de comunicación crean roles predeterminados para una sexualidad o para la otra; estereotipos; qué quiere decir sexo, género y sexualidad; qué implica una sexualidad disidente; qué diferencia hay entre ser heterosexual, homosexual, trans, etc. Son cosas de las que nunca se habla porque incomodan… a la generación docente por supuesto -aclara Valentina- porque los chicos se lo toman con total naturalidad. Ellos sin dudas la tienen más clara”.

Con respecto a la respuesta de los padres a la Implementación de esta Ley, Valentina explica que hay quienes lo aceptan y apoyan, y quienes se oponen. “El oponerse a la implementación de esta Ley, tiene que ver con varias cuestiones. En primer lugar, el desconocimiento respecto a qué es concretamente la ESI. Muchos creen que se trata de ideología de género y qué despues de estas clases todos se van a convertir en gays y trans; otros dicen que la ESI va a enseñarles a sus hijos/as a tocarse, a ser pervertidos, a ser promiscuos. Esas son algunas de las cosas que escuchamos habitualmente. Por supuesto que la ESI está muy lejos de ser eso. Tiene que ver con el reconocimiento y la visibilización de un otro que puede tener características similares a las mías o características diferentes, pero que, sea como sea, tenemos que convivir, dar espacio, respetar y entender quién es ese otro, aunque sea diferente a mí (…) a esto los chicos lo entienden perfectamente, el problema son los adultos”, finaliza.