/Yo no tengo la culpa de lo que me pasó

Yo no tengo la culpa de lo que me pasó

Belen Grosso, Comunicadora Social y fotógrafa feminista de la ciudad de Freyre, participó de la mañana de Café Oxígeno para brindar algunos detalles acerca de su comprometido trabajo artístico.

Belén decidió abrir el lente a la violencia. En sus piezas artísticas retrata a mujeres que fueron víctimas de la violencia de género, victimas del fuego. Esto, lejos de ser una metáfora, es una expresión literal. Belén fotografía a mujeres quemadas por sus parejas o ex parejas.

Luego de su participación en una marcha contra la violencia, Belén -junto a algunos colegas- comenzó a pensar desde qué lugar podía colaborar, como fotógrafa y comunicadora. “Nos pusimos a pensar en qué parte de esa violencia queríamos retratar. El fuego nos parecía un sadismo, una brutalidad, una perversidad extrema.(…) deja una marca imborrable; el rastro de un golpe con el tiempo se va, pero el fuego deja una marca de por vida”.

Según las estadísticas, la mayoría de las mujeres víctimas del fuego -en este tipo de circunstancias- mueren antes o durante su atención médica. “Empezamos a indagar y a buscar sobrevivientes, tarea no muy sencilla. El primer contacto que tuvimos fue con los padres de Wanda Taddei, quemada por su pareja, el ex baterista de Callejeros (…) pero  es realmente una tarea larga y compleja puesto que no siempre se puede probar la autoría del hecho. La mayoría de las veces las víctimas mueren y los imputados alegan que fue un accidente y, en el caso de que la víctima sobreviva, es muy difícil que pueda abrirse y contar su historia”, explica.

En una entrevista realizada por un medio gráfico, Belén aseguró: “no queríamos mostrar belleza, queríamos mostrar a alguien fuerte, con sus marcas, que puede seguir”. Hoy, al aire con Oxígeno completa la idea: “con no querer mostrar la belleza nos referimos concretamente a no estetizar la violencia. La idea es interpelar a la sociedad con imágenes de cuerpos reales, avasallados, pero lograr que, a la vez, la gente pueda mirarlos sin horrorizarse. La idea es que la sociedad piense ¿Cómo puede ser que se llegue a estos extremos?”.