/“El lugar de los niños es el juego, no el trabajo”: entrevista a Gustavo Ponce, especista de la OIT

“El lugar de los niños es el juego, no el trabajo”: entrevista a Gustavo Ponce, especista de la OIT

El 19 de Noviembre se celebró el Día Mundial de la Prevención del Abuso Infantil y el día 20 el Día de los Derechos del Niño. Frente a estas dos significativas fechas, nos contactamos con Gustavo Ponce, especialista en el trabajo forzoso y trabajo infantil de la OIT en Argentina.

Siguiendo la información aportada por la OIT, el trabajo infantil se refiere a cualquier trabajo que es física, mental, social o moralmente perjudicial para el niño, afecta su escolaridad y le impide jugar. Se les niega la oportunidad de ser niños. Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y la prostitución.

En Argentina, el trabajo de menores de 16 años está prohibido por ley, y se penaliza a los empleadores. Esta política nacional tiene anclaje en todas las provincias, dándole alcance territorial, “pero un le queda mucho trabajo por hacer”, expresa Gustavo.

“El trabajo infantil se encuentra en muchas actividades productivas, en muchas más de las que imaginamos. Donde más suele percibirse es en el sector agrícola, por la informalidad laboral de los padres y por la situación de pago a destajo. Esto se da fundamentalmente porque existe una valoración positiva del trabajo infantil… socialmente se considera que no está tan mal y que además les permite a los niños ‘disciplinarse’ e ir adquieriendo cuestiones vinculadas a la cultura laboral. Este es un argumento que hay que deconstruir y en esto, los medios de comunicación son una pieza clave (…) el trabajo infantil sí daña, el lugar de los chicos es el juego, no el trabajo. Ellos tienen derechos y somos nosotros, los adultos, quienes tenemos que garantizarlos (…) que un niño con 8, 9, 10 años tenga la responsabilidad de que se cene o no se cene en una casa no puede permitirse. Se los coloca en el registro del mundo adulto, cuando en realidad no lo son”, explica.

En Argentina, muchos padres llevan a sus niños a las plantaciones o a sus trabajos porque no tienen un lugar donde dejarlos mientras se encuentran fuera de casa, sumándolos así a la jornada laboral. Frente a esta situación, algunos gobiernos provinciales han tomado cartas en el asunto. Santa Fe, por ejemplo, ha construido en los últimos años más de 40 centros de cuidado de niños, públicos y gratuitos; convirtiéndose en pionera de muchas políticas para la erradicación del trabajo infantil.

Ahora bien, resulta necesario reparar también en el contexto familiar que abriga este tipo de situaciones. La mayoría de los casos de trabajo infantil suelen darse en el seno de una familia cuyos padres están sometidos a condiciones de precarización o informalidad laboral y que responden en general, a un sistema de pago a destajo. El sistema de pago a destajo se basa en la productividad de un trabajador, en lugar de un salario por hora; esto significa que cuanta mayor cantidad de manos trabajen, mayor productividad se obtendrá y por tanto, mejor será el pago.

Terminar con el trabajo infantil y con la conocida “esclavitud moderna”, es tarea de todos. Gobernantes, gobernados, empleadores, vecinos y compradores.

Para mayor información, consultas o denuncias, ingresar al sitio web de COPRETI (Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil):

https://www.santafe.gov.ar/index.php/web/content/view/full/145474/(subtema)/125009