/El “escrache” en redes sociales, un tema que divide las aguas y genera polémica

El “escrache” en redes sociales, un tema que divide las aguas y genera polémica

Tras la denuncia de Thelma Fardín a Juan Darthes, muchas mujeres se animaron a contar su historia. Una ola de denuncias ha tomado forma no sólo en el ambiente artístico, sino también en otros círculos menos mediáticos. Frente a esta realidad, muchos comenzaron a cuestionar el “escrache” y las acusaciones realizadas a través de las redes sociales. En la mañana de Oxígeno nos contactamos con Florencia Blanco Pighi, abogada y profesora en Ciencias Jurídicas de la Ciudad de Córdoba, para que eche luz sobre el marco legal que envuelve a esta nueva -y a veces tristemente necesaria- tendencia.

La última Reforma Constitucional, que indirectamente toca un costado de la problemática de género, fue concretada en el año 1994, siendo hoy – 24 años después – obsoleta e incapaz de abarcar esta compleja coyuntura social.  La Ley establece aquí que nadie puede ser juzgado sin juicio previo, “esto significa que no podemos catalogar de violador a alguien hasta que la justicia no establezca que efectivamente lo es. Pero, ¿cuál es el problema de esto? Que no hay perspectiva de género. Yo considero que lo importante es, en principio, radicar la denuncia como sucedió en el caso de Thelma Fardín (…) El escrache sólo en redes sociales no lleva a ningún lugar seguro, salvo en aquellos casos en que la justicia no interviene como debería, como sucedió en el caso de Lucía Pérez. Acá se estableció que, como los asesinos le compraron a la joven una leche chocolatada minutos antes, no había indicios de querer violarla y asesinarla. En este caso, a todos como sociedad nos hace ruido, entonces se recurre al escrache. Nos encontramos frente a un sistema que no dio  una respuesta acorde al pedido que se hizo legalmente y que además, presentaba pruebas contundentes. La familia de Lucía buscó respuestas ante esta tragedia que vivió, pero la Justicia miró para otro lado y absolvió a los responsables. Entonces, es muy difícil pedirle a la gente que no escrache cuando tiene un sistema judicial que no actúa”, explica Florencia.

Ahora bien, el interrogante que surge es qué tipo de consecuencias legales puede llegar a sufrir una persona que denuncia acoso o abuso públicamente, sin realizar antes el procedimiento legal. Frente a esto, nuestra entrevistada asegura que un Juicio por Calumnias e Injurias en general no prospera penalmente, es decir, son muy pocos los casos en que el/la denunciante es juzgado ante la Ley por una acusación falsa. Las razones tienen directamente que ver con el colapso de los Tribunales de Justicia en la mayoría de las provincias, ocupados en cuestiones más urgentes que una acusación vía Facebook.

El suicidio de un funcionario público en la localidad de San Pedro, tras haber sido acusado de violación, fue otro de los temas abordados. “En este caso es difícil saber exactamente qué fue lo que pasó. De todas maneras, me parece importantísimo no poner en la víctima que denuncia el peso de lo que el victimario hace después. En el caso puntual del funcionario, sería injusto culpar a la denunciante por su suicidio, y lo mismo sucede con Darthes. Hace poco leí una nota donde expresaba: ‘a mí me mataron’, entonces yo pienso en la denuncia radicada, en la contundencia del hecho y concluyo en que deben empezar a hacerse cargo de las repercusiones que traen sus actos”, expresa.

El escrache en redes sociales es hoy un tema que divide las aguas entre los que lo consideran innecesario y excesivo, y aquellos otros que lo entienden como una herramienta que permite visibilizar esta problemática social. “Personalmente creo que aparece porque, en Argentina, la justicia es siempre tardía. La gente se cansa, todos nos cansamos. Llegamos tarde a nivel legislativo para diseñar leyes acordes al momento que vivimos, llegamos tarde a nivel Judicial para dar respuestas a denuncias. En otros países termina de cometerse un hecho y automáticamente existe el juicio. Acá pueden pasar años, y en el medio se pierden pruebas, desaparecen testigos, muere gente. Es muy difícil entonces pedirle a la gente que no se manifieste en las redes”, expresa.

Este año, nuestro país ha sido testigo de profundos cuestionamientos, discusiones y planteos en todo aquello que respecta a cuestiones de violencia de género. “Me emociona profundamente. Hay muchísimos cambios a nivel social, en apoyo a la victima, que a mí me parecen excelentes y que nos ayudan a cambiar la mirada que teníamos sobre algunas situaciones, a desnaturalizar otras, a deconstruirnos. De todas maneras insisto en que es necesario hacer un buen uso de esta herramienta y ser prolijos con aquello que denunciamos y en cómo lo denunciamos. Pero sin lugar a dudas, apoyo estas transformaciones y me emociono al pensar todo lo que está pasando”, finaliza.