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Homenaje a los estudiantes rurales: como es un día en sus vidas.

HABLAMOS CON ALICIA DE LA FUENTE, DOCENTE RURAL.

Alicia De La Fuente es docente rural en Monte Oscuridad, en Campo Theiler Núcleo Rural de Suardi y en la Escuela Media de Arrufó, y hoy hablamos con ella para que nos cuente cómo es ser estudiantes secundarios rurales, como es su día a día y como los recibe ella desde su lugar de maestra.

La ley de educación secundaria obligatoria se promulgó en el año 2006, por lo que ser estudiante secundario rural es un concepto bastante nuevo, apenas tiene 14 años. “A medida que transcurren los años, esto de que los chicos en el campo tiene que ir al secundario se va afianzando, porque cada vez son más los chicos que tenemos anotados, cada vez crece más la matrícula de los colegios rurales y los trabajadores rurales, sean tamberos o peones rurales, están mandando a sus hijos al colegio” nos contaba Alicia.

Ella relataba en nuestro medio con mucho orgullo cómo es el día a día de estos jóvenes estudiantes, quienes también ayudan a sus familiar con las tareas del campo.

Muchos de ellos comienzan sus días a la 2 AM cuando se levantan para hacer el tambo de la mañana, ya sea buscando o recibiendo las vacas para ordeñarlas y al finalizar limpiar todo el lugar. Estas tareas matutinas terminan entre las 5 y 6 de la mañana; luego los jóvenes se duchan, algunos duermen un ratito, para emprender su camino a la escuela, donde están desde las 7 hasta las 12 del mediodía.

Luego de la escuela los que llegan temprano se acuestan un ratito para a las 14hs. ya ayudar con el tambo de la tarde, de nuevo hasta cerca de las 17hs. Luego aprovechan un tiempito libre para poder hacer las tareas del colegio, estar listo para cenar temprano, descansar y prepararse para un nuevo día.

Otro aspecto de destaca esta docente rural es que los estudiantes rurales frente a la falta de un profesor y poder retirarse antes del colegio, prefieren quedarse en la escuela para poder tener conexión a internet, compartir tiempos con amigos y disfrutar de las charlas propias de los jóvenes.

Sin embargo, toda esta realidad se vio totalmente modificada por la pandemia; los chicos ya no pueden ir al colegio y se quedan todo el día en el campo trabajando; muchos de los estudiantes decidieron abandonar sus estudios y dedicarse al trabajo, ya que les era muy difícil tener un espacio, un tiempo, para conectarse y poder estudiar.

Para que estos estudiantes rurales puedan participar de un aula virtual necesitan tener conexión a internet y esto corre por cuenta de la familia; como en muchas de estas zonas rurales no hay conexión a internet la única manera que tiene para conectarse es a través de los datos del celular, siempre que la conectividad sea buena, pero resulta muy oneroso para la familia.

Alicia nos decía que  mejor manera de mantenerse en contacto es a través de mensajes de Whatsapp; ella les pasa actividades a sus alumnos, ellos van realizando las consultas a medida que tienen tiempo, que terminaron sus tareas del campo y que tiene conexión, por lo que algunas veces pueden llegar mensajes a las 23, 5 o 14 horas y el maestro responde quizás no inmediatamente y esto hace que se corte el proceso de enseñanza y que no todos los estudiantes se puedan amoldar a esta nueva modalidad.

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